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jueves, 28 de mayo de 2015

Mi ultimo adiós...


Hoy, arañando en las entrañas de mi pasado más presente, te encuentro masticando despedidas. Te miro y, casi alcanzando un sueño, desapareces, fugaz y rotundo, como el humo del cigarro que ni siquiera me fumo. Te fuiste, te eché…da lo mismo, pero no estás desde hace tiempo. Intento tocar tu nombre pero me vuelve el veneno del recuerdo y se me clava tu olor en la memoria. Intento huir de ese por qué, pero me alcanza y viene ahí, arrasador, un silencio que me grita todo lo que no quiero saber: sí, siguen en mí tus ojos, mirándome mieles, dejándome en la pupila el único sabor dulce que recuerdo de ti. El fin y por fin…un sin fin de incongruencias y solo una verdad… ya no eres pero existes ahí, en algún rincón de mi vida que no logro recuperar. Déjame soñar con nada, márchate a aquel lugar oscuro que yo visité primero y permíteme abrazar tu ausencia tan sólo una vez cada mil noches… Llévate tras de ti tu sabor a anhelo; quiero mirar de frente a la vida y gritarle que ya no te echo de menos…¿mentira?...no sé, pero es lo único que le diré cada vez que me pregunte. No quiero comparar lo que te quise cada vez que me enamore, porque así jamás dejaría de amarte… …Exhibías tu triunfo y mi derrota, viril y orgulloso, con las manos manchadas de mis ilusiones rotas, por tanto, ¿a qué esperas? Deja de intentar clavarme el puñal de tu recuerdo…tus ojos mieles solo son algo que ya fue. Entonces…márchate, o quédate, da lo mismo. Formas parte de una vida alquilada en mi memoria a la que la humedad de tu abandono, pronto desahuciará de mi alma por derribo. Solo me queda decirte que ya no te amo, es cierto, pero que, tal vez te sigo queriendo…”es tan corto el amor y tan largo el olvido”, que cuando tenga frío, tan sólo tendré que acercar un recuerdo para que prenda, de nuevo, la llama.

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